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Revisión de radiografía

En una sociedad como la actual, en la que con frecuencia se valora en exceso el aspecto físico de las personas, no debe extrañarnos el interés de éstas por la mejora del mismo, y, concretamente, por el color de sus dientes.

Independientemente del color intrínseco de la dentadura de cada persona, éste puede alterarse por el tabaco, el envejecimiento, ingestión de tetraciclinas en la infancia, sobredosis de flúor (también en la infancia), traumas preeruptivos, necrosis pulpares, endodoncias, etc… Estas decoloraciones pueden ser aisladas, generalizadas, uniformes, en bandas, o afectar incluso a una pequeña zona de un diente.

Para hacer frente a estas distintas situaciones que se pueden dar, disponemos de tratamientos de recubrimiento (obturaciones, carillas de porcelana o resina, coronas completas), que enmascaran el color pero no lo cambian (salvo en decoloraciones muy localizadas que se pueden eliminar por medios mecánicos) y de los blanqueamientos.

El blanqueamiento, que muchas veces es previo al recubrimiento de las piezas con alguno de los métodos antes mencionados, puede ser externo (en dientes vitales fundamentalmente) ó interno (en dientes no vitales, aunque hay autores que propugnan, en casos graves de tinción por tetraciclinas, desvitalizar a todas esas piezas para luego hacer ese tratamiento).

El externo puede hacerse de forma ambulatoria, con cubetas y geles, generalmente de peróxido de carbamida, que el paciente lleva colocados en su boca a lo largo de unas cuatro semanas, durante un mínimo de 3-4 horas diarias y preferentemente por la noche. Para acelerar el proceso, puede complementarse en clínica con alguna sesión de 30´con la cubeta y con un gel de peróxido de carbamida a mayor concentración (35%)

Ó en la clínica, mediante el uso de geles de peróxido de hidrógeno,que presenta la ventaja de que el blanqueamiento puede conseguirse en una ó dos sesiones solamente.

Para decidir qué técnica utilizar, la más segura y estable si el paciente tiene tiempo (cuatro semanas) es la de cubetas casera y nocturna ya que la concentración usada es menor y el efecto se produce más lenta y progresivamente.

Si por el contrario tiene prisa, mejor en consultorio, de igual modo que si presentase muchas lesiones cervicales no cariosas con exposiciones dentinarias, ya que estas pueden cubrirse con la barrera gingival que se coloca para proteger tejidos blandos

Son métodos sencillos, prácticamente inofensivos, y bastante fiables en los casos en que están indicados (casi todos, salvo las tinciones intensas y/o en bandas por tetraciclinas, que necesitarían más de 4-6 meses de blanqueamiento), ya que siempre hay un resultado positivo, aunque no predecible en cuanto a intensidad del blanqueamiento.

Uno de los efectos colaterales más frecuentes es la sensibilidad, que en el blanqueamiento ambulatorio puede hacer necesario el cambio en la concentración del gel que estemos usando, dejando días libres sin aplicación (cada día que hagamos esta va a sumar, pero los que no se haga no restan, de modo que el único efecto negativo sería el retraso en la consecución del resultado final), evitando los ácidos y usando pastas dentífricas desensibilizantes.

Esta sensibilidad puede durar uno ó dos días en el ambulatorio y dos a cuatro horas en el presencial.

En el blanqueamiento en clínica se puede dar un analgésico-antiinflamatorio como el Ibuprofeno media hora antes de la aplicación ya que la sensibilidad es muy diferente en cada paciente y no está necesariamente en relación con el volumen pulpar y la presencia de obturaciones desajustadas ó erosiones y/ó fisuras presentes. Además hay que evitar también los ácidos (zumos, bebidas carbónicas, isotónicas, vinagre...) en los días previos y siguientes al tratamiento, además de usar una pasta dentífrica desensibilizante

El blanqueamiento interno debe ser realizado en clínica y funciona tanto mejor cuanto más íntegro esté el diente. Su mayor riesgo es la aparición de reabsorciones cervicales externas, sobretodo en piezas con historia de traumatismo ó tratamiento de ortodoncia previos, por lo que es fundamental el sellado de la unión amelocementaria para que el material blanqueador no toque las paredes del conducto radicular , y evitar además el uso de calor. Puede necesitar varias aplicaciones.

Alrededor de un 30% de los blanqueamientos externos tienen un cierto grado de recidiva entre los dos-tres años, por lo que puede ser necesario un retratamiento cada dos años, bien con el peróxido de carbamida al 35% (una ó dos sesiones en clínica) ó el de hidrógeno (también una-dos aplicaciones).

Esta regresión en el color es más frecuente en los blanqueamientos internos, alrededor de cada tres años. Y después de cada retratamiento la recidiva es más rápida.

Recientemente ha aparecido una nueva normativa europea acerca de los blanqueamientos de la que podemos destacar la prohibición de realizarlos a menores de 18 años y el que solo los productos con menos de 0,1% de peróxido de hidrógeno serán de libre adquisición en el mercado.

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